Mitos y Realidades de la Extinción.

Si estás inmerso en el mundo del Análisis Conductual Aplicado seguro haz escuchado el término extinción, en el presente blog traemos mayor información  y pondremos en tema algunos mitos que se han formado en torno, vamos a ello.

¿Qué es Extinción?

El termino extinción hace referencia a:

La interrupción del reforzamiento de una conducta previamente reforzada, como resultado, la frecuencia de esa conducta disminuye en un futuro (Cooper, Heron y Heward, 2017).

Si hablamos de conductas que previamente fueron reforzadas, la extinción depende de identificar las consecuencias reforzantes.

Para ello las evaluaciones funcionales son de gran ayuda, ya que si nos asociamos a la función de la conducta, la intervención suele ser eficaz, pues se realiza el procedimiento adecuado.

Procedimientos de Extinción.

Podemos tratar conductas que se han mantenido por reforzamiento:

  • Positivo, al no seguir produciendo el reforzador que mantenía la conducta.

Extinción conductual mantenida por reforzamiento positivo.

  • Negativo, cuando las conductas no permiten salir de lo que se pretende evitar con ellas.

  • Automático, eliminando o enmascarando la consecuencia sensorial.

La aplicación asertiva y sistemática, llevarán a la disminución de las conductas objetivo.

A pesar de las aportaciones, este procedimiento puede llegar a ser mal entendido, por ello comenzaremos a desmitificar y resolver algunas dudas que pudieran surgir.

Ignorar vs extinción conductual.

Según la Real Academia Española (RAE) ignorar hace referencia a:

No hacer caso de algo o alguien, o tratarlos como si no merecieran atención.

Si bien durante la extinción , en ocasiones retiramos atención, el fin dista mucho de “no hacer caso”, ya que la persona que aplica el procedimiento está en constante observación de la conducta, esto ayudará a  hacer el análisis funcional, permitiendo retirar la presencia del reforzador.

Entendiendo que lo que refuerza, no siempre es la atención.

La extinción es suficiente para la modificación conductual.

Existe evidencia de que el procedimiento es efectivo, sin embargo, hay ciertos factores que vislumbrar para su uso eficaz:

  • Identificar de manera correcta el reforzador para así interrumpir su presentación.
  • La interrupción del reforzamiento, incluye no reforzar en ocasiones.
  • Incluir a las personas cercanas y relevantes en el proceso para evitar reforzar las conductas.
  • Mantener el procedimiento de manera permanente ante una misma conducta.

Y destacar de manera puntual:

  • Es importante combinar la extinción con otros procedimientos, como los programas de reforzamiento, para el aprendizaje de conductas alternativas.

La conducta aumentará en intensidad.

Aun cuando el fin de la extinción es la disminución de conductas, es importante considerar que existen algunos efectos al iniciar el procedimiento.

  • La conducta disminuye gradualmente.
  • En un inicio existe un aumento de frecuencia y magnitud de respuesta conductual, ya que busca obtener la función habitual.

Atendiendo lo anterior:

  • Habrá procedimientos que comiencen de manera gradual, iniciando de a poco para ir aumentando en frecuencia y duración.

Además de ello habrá que tomar en cuenta algunas variables que podrían generar resistencia.

¿Qué puede afectar la resistencia a la extinción?

Hablamos de resistencia cuando una conducta se presenta con mayor temporalidad durante el procedimiento de extinción.

¿Por qué puede ocurrir?

  • La conducta era reforzada de manera interrumpida y cada cierto tiempo (refuerzo intermitente).
  • Existen situaciones ambientales que motivan a la conducta antes de que aparezca (operaciones motivadoras).
  • La conducta lleva un tiempo de habituación prolongado antes de entrar al procedimiento de extinción.
  • Se ha puesto en extinción antes y luego se entrego nuevamente en reforzador.
  • La conducta es de fácil ejecución y demanda un esfuerzo mínimo de quién la realiza.

 

Dado lo anteriormente expuesto, se requiere un profesional experto en el tema que apoye a las familias y otros profesionales en la aplicación, atendiendo que las intervenciones que reciban los alumnos y personas cercanas estén basadas en su caso particular, el respeto y la evidencia científica.

 

 

Derrumbando mitos

ABAteam

 

Referencia:

Cooper, J., Heron, T., & Heward, W. (2017). Análisis aplicado de conducta. Cádiz: ABA España. 

 

 

 

 

¡Qué gusto que estés aquí nuevamente! Y si es el primer ABAblog que lees: ¡Bienvenido, hablemos de conducta!

En el post anterior  “Análisis Conductual Aplicado: Un trabajo con ciencia”  se mencionaron  las siete dimensiones del Análisis Conductual Aplicado, en esta ocasión nos adentraremos a la categoría de “Conductual” para tener una noción más clara del área de trabajo en esta ciencia.

¿Qué es Conducta?

El término coloquialmente es utilizado para definir lo que una persona hace, si bien esto es real, hay algunos otros factores por conocer que nos acercan mucho más al objeto de estudio y aplicación del ABA.

Cooper, Heron y Heward (2017) citan la definición de Johnston y Pennypacker:

 

“La conducta de un organismo es ese segmento de la interacción del organismo con su ambiente que se caracteriza por un desplazamiento detectable en el espacio a través del tiempo de alguna parte del organismo y que resultan en un cambio medible en al menos un aspecto del ambiente”.

 

Dentro de la definición encontramos un foco de atención en la interacción ambiente- organismo, denota una relación entre ambas, siendo así que la conducta de un organismo vivo no es por sí sola, sino que se da en relación con el ambiente y a su vez influyen mutuamente.

Relación conducta- ambiente.

La conducta es medible

La conducta tiene características que pueden ser medibles y que a la vez nos permiten realizar un trabajo con ciencia.

Según Martin y Pear (2008) estas propiedades son:

  • Frecuencia: Número de repeticiones en el tiempo.
  • Duración: Tiempo de duración conductual desde que se presenta el estímulo.
  • Intensidad: Magnitud o fuerza con la que se presenta.

Cooper, Heron y Heward (2017) basándose en Johnston y Pennypacker  las desglosan de la siguiente manera:

  • Locus temporal: Cuándo ocurre una conducta específica en el tiempo.
  • Extensión temporal: La duración de un evento conductual dado.
  • Reproductibilidad: La frecuencia con la que una conducta específica aparece en el tiempo.

Ambos autores tienen puntos de encuentro en común que parten desde la aparición de la conducta frente a un estímulo ambiental, el tiempo que permanece presente y la frecuencia con la que ocurre.

Conducta y ambiente

El ABA se centra en un análisis funcional de las conductas y el ambiente, por ello se toman en cuenta los estímulos que se presentan.

Dentro del ambiente existen eventos estimulares que son descritos por Cooper, Heron y Heward como:

“Cambios ambientales que afectan el organismo pues pueden ser percibidos”.

Tienen propiedades como:

  • Forma: Características visibles; tamaño, color, intensidad, peso, posición en el espacio…
  • Temporalidad: La ocurrencia respecto a la conducta, se ve afectada cuando ocurren.
  • Función: Los efectos que tiene en la conducta.

Los analistas prestamos especial atención a cada uno de los cambios contextuales y las respuestas conductuales, desde un campo descriptivo.

Más que una etiqueta.

Cuando se habla coloquialmente de conducta se suele hacer en términos muy generales que pueden llevar a crear etiquetas: él es inteligente, ella es nerviosa, ellos con incompetentes.

Sin embargo, si realmente queremos realizar un análisis requerimos mayor precisión e ir caso por caso, describiendo de manera exhaustiva la conducta y el ambiente en que se hace presente, evitando pseudo-explicaciones conductuales (etiquetas).

Martin y Pear (2008) nos mencionan:

“La etiquetas afectan a la persona y el trato que recibe”.

Por encima de las etiquetas asignadas lo que importa es la persona y la conducta en relación con el ambiente.

Por más profesionales informados

ABAteam

 

Referencias:

Cooper, J., Heron, T., & Heward, W. (2017). Análisis aplicado de conducta. Cádiz: ABA España.

Martin & Pear (2008). Modificación de Conducta: Qué es y cómo aplicarla. Madrid: Pearson Educación.